Cuentan que hace mucho, unos discípulos meditaban junto a Buda, cuando unos hombres se acercaron a insultarle. Sin embargo, Buda no hizo nada. Cerró los ojos y aguantó que le insultaran sin moverse. Sus discípulos se enojaron y le dijeron:
– Maestro, ¿por qué dejaste que esos hombres te insultaran sin decir nada?
Buda entonces miró a uno de ellos y preguntó:
– Si yo tengo un caballo y te lo regalo, pero no lo aceptas, ¿de quién es el regalo?
El discípulo respondió:
– Si yo no lo acepto, seguiría siendo tuyo…
Pues lo mismo sucede con las ofensas. Tú decides si aceptas o no ese regalo…
La invitación es a estar presentes y atentos para no permitir la entrada a aquello que nos pueda inquietar, distraer, crear confusión y desarmonía en nuestras vidas. No permitas que lo externo controle tus pensamientos, tus emociones, tu vida. Recuerda: No nos afecta lo que sucede, si no cómo reaccionamos a lo que sucede. Hay ocasiones en que es mejor observar y continuar tu camino...
Que tu caminar por esta vida este lleno de Bendiciones.

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