
Émile Coué fue un reconocido Farmacólogo y Psicólogo francés, nació en 1857 y murió en 1926. Trabajó durante una gran parte de su vida en una farmacia, es allí en donde descubre algo muy particular. Durante la primera guerra mundial el Dr. Coué, se vio afectado por el desabastecimiento de fármacos. Ante la impotencia de este hecho Coué, decidió no decir nada a sus pacientes, de lo que estaba sucediendo, y probar con medicamentos placebos, esperando se solucionara lo más pronto posible, el problema de abastecimiento de medicamentos.
Este tiempo fue el que le dio la oportunidad de observar que muchos de sus pacientes habían logrado el proceso de recuperación como si estuviesen medicados tradicionalmente, sin estarlo. A partir de esta observación comenzó a investigar el poder de la mente para sanar el cuerpo y comenzó a realizar varios experimentamos más al respecto.
Coué continuó haciendo pruebas en repetidas ocasiones con sus pacientes. Les recetaba a dos personas con la misma enfermedad un mismo medicamento. A la primera persona le decía que ese medicamento era el mejor. Super efectivo y que rápidamente le haría sentirse mejor hasta restablecer por completo su salud. A la segunda persona, le recetaba lo mismo el médico, pero no le hacía comentario alguno acerca del medicamento que le prescriba. Lo que descubrió es que, por norma general, la primera persona, que había sido pre-condicionada acerca del efecto del medicamento, obtenía mejores beneficios e incluso se curaba en un período de tiempo más corto.
¿Pero Por qué pasaba esto? Simplemente Porque la persona había sido sugestionada y ahora su mente y su cuerpo estaban pre-condicionados a curarse o mejorar. Sus pacientes pensaban que el medicamento era una maravilla, por lo tanto, tenía un efecto rápido y potente en el organismo de la persona. Más tarde este efecto sería conocido como Efecto Placebo.
Gracias a estos experimentos de sugestión que realizó en la farmacia con sus pacientes, Coué descubrió que este mismo efecto podía ser aplicado a otros ámbitos de la vida.
Él creía en el poder de los medicamentos y las terapias médicas, y sabía que con un poco de sugestión estos podían hacer maravillas en sus pacientes. De este modo planteó su teoría: “El estado mental de una persona es capaz de afectar y amplificar el efecto de los medicamentos y terapias médicas”. Así, creó su famoso mantra: “Tous les jours à tous points de vue je vais de mieux en mieux” que significa: “Cada día en todos aspectos de mi vida estoy mejor y mejor”. El objetivo de este método era hacer repetir a sus pacientes la frase, todos los días, al despertar y antes de dormir, incluso 20 veces al día o más, para que su cuerpo estuviera predispuesto a mejorar y a sentirse mejor.
La fuerza de la autosugestión y el poder de la confianza conseguían que eso sucediera, y Coué era testigo de cómo la mayoría de sus pacientes estaban y se sentían cada día mejor.
Es importante decir que del mismo modo que una persona puede autosugestionarse para sentirse mejor, puede hacerlo también para sentirse y estar peor. La autosugestión puede sin lugar a duda, trabajar a nuestro favor o bien, en nuestra contra.
Si un paciente cree que cada vez se encuentra peor, que la molestia en alguna parte de su cuerpo empeora cada día más, y los síntomas no remiten, puede estar contribuyendo a que la molestia, o síntoma sea cada día peor y su organismo se vea realmente impactado de manera negativa, esto es lo que ocurre a las personas que presentan rasgos hipocondriacos, y que de pensar que están enfermos, pueden desarrollar los síntomas y consecuencias de una enfermedad. Esto es lo que se conoce como Efecto Nocebo.
Sin embargo, había dos tipos de pacientes a los que su método no les hacía ningún efecto: El primer tipo, eran los pacientes que pedían cosas irrealizables y que por lo tanto no había ninguna lógica en su petición. (No puedes pedir que te crezca un brazo en el caso de que este haya sido amputado, por ejemplo). El otro tipo de pacientes eran los pacientes escépticos, aquí estaban todas las personas que dudaban por alguna razón, y creían que el método podría ayudarles en algo, incluso, se consideraban lo bastantes listos como para no creer que algo así podría contribuir en su curación. (Y como es lógico pensar, Si ellos no lo creían, su cuerpo tampoco y por lo tanto no había mejoría alguna).
A partir de esta observación comenzó a investigar el poder de la mente para sanar el cuerpo por medio de la sugestión y autosugestión. Sus investigaciones dieron origen a tres leyes llamadas las Leyes de Coué.
Ley de la atención sostenida: cuando una persona concentra su atención en una idea o pensamiento, esa idea tiende a realizarse.
Ley del esfuerzo reversible: cuando una persona cuyo estado mental es tal, que se piensa “me gustaría hacer esto, pero no puedo”, cuanto más intente realizarlo, menos posible será llevarlo a cabo, por muchas ganas que tenga de conseguirlo. Si no cree que es posible, no será posible.
Ley del esfuerzo dominante: una emoción fuerte siempre tiende a reemplazar una emoción débil. Una emoción asociada a una sugestión produce que la sugestión sea más efectiva. Una sugestión vinculada con una emoción predominará sobre cualquier otra sugestión que se encuentre en la mente en ese momento.
EL MÉTODO DEL DR. COUÉ COMO HERRAMIENTA DIARIA
Te propongo que utilicemos todos los días la terapia de autosugestión del Dr. Coué para estar cada día mejor en todos aspectos.
Todos nacemos con un mecanismo de Auto curación, sin embargo, las creencias, los hábitos, las ideas y la educación que presenta la sociedad, provocan que estemos inmersos en un tipo de «Hipnosis colectiva» en la cual creemos que la Enfermedad es un estado «normal» en la vida de cualquier Ser Humano, cuando esto no tiene por qué ser así.
Proponte, a partir de hoy, a mejorar cualquier síntoma, enfermedad o aspecto de tu vida y trabaja en ello. A continuación tres pasos que te servirán de guía.
1.- Comienza todos días con la siguiente frase: Cada día y en todos aspectos, estoy mejor y mejor. Haz de esta frase un mantra de vida, puede llegar a ser tu mejor medicina, créetelo. Repite la frase y siente la emoción que acompaña al hecho de estar mejor. Usa la Auto- sugestión para mantener, mejorar y recuperar tu salud.
2.- Ten confianza y cultiva una buena actitud. Confía. Espera siempre lo mejor. Recuerda que cada célula de tu cuerpo escucha tus pensamientos. Piensa en salud, armonía, belleza, juventud y amor para que los veas manifestados y trabaja en mantener una buena actitud ante cualquier circunstancia. Todo trae consigo un beneficio, entrena a tu mente para que siempre busque el lado positivo de cada situación.
3.- Toma un tiempo para visualizar e imaginar cómo se realiza tu deseo y vive la emoción, la sensación que acompañan la sensación del logro de tu deseo. Haz tu propio mantra y repítelo cuantas veces puedas durante el día. Algunos ejemplos pueden ser: Soy muy saludable. Mi cuerpo es muy saludable y fuerte. Mi (nombra el órgano). goza de armonía, salud, belleza y fortaleza. Cada célula de mi cuerpo trabaja en armonía. Soy un imán que atrae lo que necesito. Soy una persona más saludable cada día, Soy mejor vendedora cada día, etc. Repítelo todos los días, créelo y compórtate como si ya lo eres.
Cuando llegue a ti la duda, el miedo, la desconfianza, sonríe y dile a tu mente, que ella no sabe, que todo está bien. Observa el pensamiento y le emoción que le acompaña y no te enganches a ellos. Al final, estoy segura, cada día estarás mejor y mejor. Por supuesto tienes que creer que este método funciona y aplicarlo a un aspecto de mejora plausible en tu vida. No puedes esperar ser mejor vendedor si no te entrenas para ello. No puedes esperar ser saludable si tus pensamientos y tus hábitos no son saludables.
Cree que es posible, y trabaja para ello, porque te aseguramos que Sí... ¡¡¡Todo es Posible!!!
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