Se dice que en una ocasión dos grandes amigos se fueron de excursión a una zona remota del país del norte.
Ambos amigos se adentraron en un lejano bosque. Era un bosque que se encontraba por completo alejado de la civilización.
Después de varias horas caminando, de pronto apareció ante ellos un gigantesco oso hambriento, con una actitud nada amigable.
Uno de los dos amigos, inmediatamente se puso a la defensiva y atropellando al otro, huyó rápido del lugar, dejando atrás a su buen amigo. Este joven corrió rápidamente preocupado y procurando únicamente su propia supervivencia, sin importarle en absoluto su amigo. Finalmente se trepó como pudo a un árbol grande, desde el cual veía como el oso se iba acercando a su amigo.
El otro amigo, que se había quedado atrás y cara a cara con aquel feroz oso, no encontró mejor forma para intentar sobrevivir, que tirarse pecho a tierra, quedándose inmóvil y sin respirar, como si estuviera muerto, para engañar al oso. Cuando el oso se acercó a el, lo lamió durante un buen rato. Al ver que el joven no se movía, el oso terminó por marcharse al creerlo muerto.
Cuando el oso desapareció, el amigo cobarde que había subido al árbol, regresó al lugar después de un buen rato. Todavía temblaba, de pies a cabeza. Él había sido testigo del momento en que el oso se acercó a su amigo.
Este no podía creer como era posible que el oso no lo hubiera atacado, así que le preguntó: cuando el oso se ha acercado a ti, te lamió y parecía que te estaba hablando. parecía que te decía algo al oído ¿Qué te ha dicho?
-Me ha dicho una sola cosa: que no me fíe nunca de los amigos.
La invitación es, a que cultivemos la amistad. La amistad es uno de los valores más importantes y necesarios. Seamos buenos amigos.

Comentarios
Publicar un comentario