A cada cual le vence su pasión.
Cada cual es arrastrado por sus propios placeres.
El miedo descubre las almas innobles.
El sueño es hermano de la muerte.
El tiempo de vivir es para todos breve e irreparable.
El tiempo huye irreparablemente.
Fácil es la bajada a los infiernos.
Feliz el hombre que ha pisoteado todos sus temores y puede reír ante la proximidad de la muerte que todo lo vence.
La suerte ayuda a los osados.
No es el Destino quien nos abruma. Mortales somos y mortal es el enemigo que nos acosa. Vidas y manos tenemos tantas cuantas él.
No siento envidia, sino más bien admiración.
No te inclines ante la adversidad; más bien oponte audazmente a ella tanto cuanto tu suerte te lo permita.
No todos lo podemos todo.
Pueden los que creen que pueden.
Todo lo vence el amor; cedamos, pues, también al amor nosotros.

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