El odio no se termina con odio, se termina con amor, es la regla eterna.
Nadie merece más amor que tú mismo.
Tres cosas no se pueden esconder: el sol, la luna y la verdad.
Si no cambiamos de dirección, podemos terminar donde empezamos.
La raíz del sufrimiento es el apego.
La vida es un viaje, la muerte un retorno a la tierra.
Ni el fuego, ni el viento, ni el nacimiento, ni la muerte pueden borrar nuestras buenas acciones.
La muerte no se teme si la vida se ha vivido sabiamente.

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