Ramiro Calle es una figura emblemática en el mundo del yoga y la espiritualidad. Ramiro es conocido por haber sido pionero en introducir el yoga en España. Ramiro Calle ha escrito más de 250 libros sobre yoga, meditación y crecimiento personal.
Aquí un escrito que refleja su pensamiento. El pensamiento de alguien que ha dedicado tantos años al desarrollo personal y espiritual:
Debería haber en el bachillerato una asignatura que se llamase "El trabajo sobre uno mismo" o "Trabajo interior".
Se nos han enseñado muchas cosas y muy pocas realmente útiles para lograr paz interior y armonía.
El trabajo interior es el que se hace sobre uno mismo para completar el proceso sano de individuación, madurar emocionalmente, desarrollar la consciencia y obtener una mente clara y un corazón compasivo.
Nos otorga un valioso sentido y nos permite poner los medios para ir logrando la evolución consciente y humanizarnos.
Nadie puede efectuar este trabajo por nosotros. Uno se convierte en su propio mentor, pero contamos con las enseñanzas y métodos que nos han legado las más grandes mentes realizadas.
Se trata de una estrategia esencial y que concibo incluyendo lo siguiente:
- Ética genuina.
- Trabajo consciente sobre el cuerpo, siendo el más inteligente el verdadero hatha-yoga y sus numerosos y variados procedimientos.
- La meditación y las variadas técnicas de concentración, visualización y desarrollo mental.
- El adiestramiento en un discernimiento más lúcido, imparcial y equilibrado.
- El intento por estar más consciente.
- La autoobservación para irse conociendo y saber qué transformar y mejorar. Incluye la denominada en el yoga triple auto vigilancia: la de la mente, la de la palabra y la de la acción.
- La superación de emociones insanas (odio, celos, envidia, rabia, resentimiento, avidez y otras) y el cultivo y expresión de emociones sanas (generosidad, tolerancia, compasión, AMOR y otras).
- El fomento de relaciones cooperantes y constructivas, inspiradas en el afecto genuino y la empatía.
- La actitud vital adecuada, basada en la atención consciente, el sosiego, la ecuanimidad y la lucidez.
Hay que tender un puente entre la práctica asidua y la vida cotidiana, convirtiendo la meditación y el trabajo interior en una técnica de vida y la vida en una meditación.

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