
Casi siempre, lo útil es más caro que lo valioso.
Hace algunos días, una compañera del equipo nos comento acerca de un escrito que leyó en una revista y le pareció muy interesante.
El escrito algo decía así:
En la vida, muchas cosas son útiles, pero pocas son valiosas. Lo útil nos sirve, nos facilita un proceso, nos resuelve, nos ahorra tiempo. Lo valioso en cambio nos transforma, nos enaltece, nos hace conectar y rara vez cuesta dinero. Esto ocurre porque el dinero es útil, pero no es valioso. Lo valioso genera mucha más felicidad a largo plazo que lo útil y, sin embargo, a menudo valoramos más lo útil que lo valioso.
Los mejores momentos de la vida no cuestan dinero; ver nacer a un hijo, el cuidado de una madre, el primer beso, un abrazo, una caricia, una sonrisa, caminar por la playa, escuchar los pájaros cantar... Esto es lo verdaderamente valioso, y son esos momentos los que más añoramos cuando ya no los tenemos. Si te das cuenta, lo valioso no es tan caro como te habían contado...
Sea este escrito una invitación es a estar atentos, presentes y con la calma necesaria para apreciar lo verdaderamente importante. Lo valioso. En un mundo donde constantemente se nos invita a rodearnos de cosas útiles, es conveniente hacer una pausa y preguntarnos si aquello de lo que estamos rodeados nos transforma en mejores seres o tan solo son objetos que facilitan nuestra vida diaria, pero nos alejan de lo valioso, de lo verdaderamente importante, de aquello con lo que puedes conectar porque tiene alma....
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