El Maletín. Historia de María Gada

Esta es una bella historia que invita a valorar la propia vida. Ponte cómodo para leerla.

Se dice que un hombre de negocios multimillonario murió. Al morir y pasar al otro plano no entendía todavía que había trascendido. Se percató de ello cuando vio que San Pedro llevaba un portafolio y se acercaba a él con pasos firmes.

Una vez que San Pedro llego a él le dijo:
Tu tiempo ha llegado. Es hora de irnos.
El hombre se decía así mismo, esto es un sueño.
Debo estar soñando.
San Pedro le dijo, no es un sueño.
Asombrado el hombre preguntó:
¿Y A dónde? 
Ya sabes a dónde. Tu tiempo en la Tierra terminó.
Pero si yo tenía muchos planes, dijo el hombre.
Lo siento, pero hoy fue tu último día.

¿Y qué traes en mi maletín? preguntó el hombre.  le San Pedro respondió:
¡¡¡Tus pertenencias!!!
Debes bromear. ¿Mis pertenencias?
Eso es imposible. Mis acciones, mi colección de autos y relojes, mis yates, el dinero de mis cuentas del banco y mis inmuebles Imposible. Imposible que quepan en un maletín. No pueden caber todas mis pertenencias en ese pequeño maletín.
San Pedro le respondió:
No hablo de tus objetos. Esos nunca te pertenecieron. Todo eso perteneció al personaje que te interpretar y ya no las necesitas. No son tuyos.

¿Entonces que traes en ese maletín? 
Traigo tus actos. La lista de todas tus acciones. Lo bueno y lo malo que hiciste.
¿Y qué más?
Los momentos que viviste.
¿Todos?
Casi todos.
¿Y algo más?
Si. Tus Pensamientos.
¿Mis pensamientos? Seguro que esto es una pesadilla.
También traigo tus emociones y sentimientos.
Pero qué barbaridad. ¿Para qué querría alguien cargar todo eso?
Bueno, es que, en base a la suma de todo ello, se asigna tu nuevo destino.

¿Y por qué mejor no trajiste a mi familia?
¿O a mis familiares y amigos?
Lo siento, pero ellos no te pertenecieron, eran del camino.
Lo único que puedes llevar en tu nuevo viaje son tus pertenencias.
¿Pero de qué hablas? Si hasta mi propio cuerpo he tenido que dejar.
Tu cuerpo no era tuyo. Nunca te perteneció, ese era de la tierra.
Entonces el hombre lleno de asombro y enojo le arrebató a San Pedro el maletín y al abrirlo se dio cuenta que estaba vacío.
Con una lágrima que brotaba de sus ojos, el hombre lo entendió todo de un momento a otro.
Ahora entiendo. Nunca me perteneció nada. Yo no era dueño de nada.
Más que de tus circunstancias, contestó San Pedro.
Lo que te perteneció fueron tus pensamientos, tus actos, tus sueños, tus ilusiones, tus acciones. Lo que hiciste por ti y por otros. Lo que diste y lo que no diste. Lo que sentías, lo que presentías, lo que interpretabas de cada momento...
Las experiencias que viviste. Cada uno de ellos fueron tuyos.

¡La vida pasa rápido!
La vida es un momento que pasa en un instante, y ese instante es tuyo.
Tu instante en la Tierra ha terminado, caminemos que tu existencia no ha terminado...

Esperamos que esta historia haya sido de tu agrado y te sirva de inspiración para valorar tu preciada vida. La invitación es a que disfrutes cada segundo de tu vida.  ¡A que estés presente, a que VIVAS! 
Las cosas materiales y todo lo demás por lo que a veces se trabaja tan duro y se descuida lo importante, es finito. Atiende lo importante. Valora tu vida y la de los seres que te rodean. Vive en armonía y plenitud para que vivas alegre, así el día de tu partida, tendrás un mejor destino...

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