Cuida tus palabras, lo mismo que tus Actos.
"No grites a nadie, no es bueno que grites; habla con calma, no alces la voz. Si gritas, puedes producir, enojo, miedo y terror. Siembras confusión a tu alrededor y separación.
Los seres bondadosos y seguros de sí mismos, no tienen necesidad de gritar, ni ofender; hasta los susurros se escuchan claro cuando hay buena vibra en las palabras.
Si alguien te ofende, no respondas. Mantén la calma y deja pasar las palabras, estás no pueden tocarte. No pueden ofenderte. No pueden dañarte.
Habla con mesura, suave y con palabras simples y sinceras.
Endulza el oído de quien te escucha con atención al recordarle sus Dones. Esto es una forma de hacer el bien con tus palabras. Haz el bien también contigo, con los seres que amas, con los que te rodean y con todo aquel que se cruce en tu camino, decreta solo el bien. Que tus palabras construyan, guíen, aconsejen, unan, acaricien...
Sea tu voz, para los demás una motivación; una oración de vida, un poema, una canción.
Y no te olvides de hablar siempre y a pesar de todo, con la verdad y con el corazón. Esta es la mejor forma de motivar a que otros hagan lo mismo y la mejor manera también, de hacer cambios positivos en el mundo en que vivimos...
Autor: María Gada

Comentarios
Publicar un comentario