
Cardo Mariano
La semilla del cardo mariano contiene silimarina, una sustancia hepatoprotectora. Es bueno para regenerar el tejido del hígado en hepatitis agudas y leves, también para el tratamiento de la insuficiencia hepatobiliar y la ictericia, pues ayuda a la desintoxicación, y en fases iniciales de cirrosis por abuso de alcohol. Las hojas tiernas sin espinas y los corazones del fruto se pueden comer crudos en la ensalada, como hacen algunos pueblos del Sahara. También se puede tomar en infusión o decocción, a razón de tres tazas diarias; o de 0,5 a 3 g diarios de extracto seco estandarizado que contenga un 70-80% de silimarina. Consulta con el médico si estás tomando medicamentos antidepresivos o hepáticos.
Diente de León
El diente de león es excelente para el hígado. Su acción terapéutica se debe a su riqueza en flavonoides y terpenoides. Es diurético y depurativo, por lo que es más adecuado para realizar curas detox, mejorar el estreñimiento y eliminar líquidos. Se puede tomar en forma de extracto seco (500 a 2.000 mg), líquido (15 a 20 gotas tres veces al día.
Angélica
La angélica es depurativa, antiinflamatoria, antiespasmódica y analgésica. Resulta de ayuda para restaurar el hígado después de excesos digestivos. Se utiliza junto con el boldo y la fumaria para migrañas causadas por problemas hepáticos o de digestión. Se aprovecha la raíz y, aunque menos, también las hojas y los frutos. Se toma principalmente en decocción, aunque también se puede encontrar en tintura, extracto líquido y polvos. El aceite esencial puede resultar neurotóxico.
Boldo
El boldo es un gran remedio digestivo y su mayor virtud es, sin duda, que estimula la producción de bilis, de ahí su capacidad hepatoprotectora y digestiva. También se utiliza como antiinflamatorio, analgésico, y diurético.Cómo se usa: Existen preparados de farmacia en gránulos o polvos digestivos, pero la forma más habitual de tomarlo es la tisana, para la que se utilizan sus hojas aromáticas. Su sabor es muy agradable. El aceite esencial puro no debe tomarse vía interna.
Alcachofa
La alcachofa o alcachofera tiene grandes beneficios para el hígado por su alto contenido de cinarina, un componente químico biológicamente activo que tiene un efecto hepatoprotector. Ayuda a recuperar las funciones de filtraje del hígado tras una intoxicación o trastorno hepático como pueden ser hepatitis, cirrosis, ictericia, etc. Es rica en minerales, oligoelementos y un ácido denominado cinarina que fluidifica la bilis y ayuda a emulsionar las grasas. Se usan las hojas, muy amargas, ricas en cinarina. Podemos utilizar las hojas de las alcachofas que compramos y sus rabos más largos. De 6 a 10g. de polvo de hojas, antes de las comidas.
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