No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea.
Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que los otros opinen de ti.
En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto.
El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios.
No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.
Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella.
La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy.

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