La mayoría de las personas hemos experimentado algún grado de ansiedad en algún momento de nuestras vidas.
La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones de estrés, peligro o incertidumbre. Cabe decir que, aunque el peligro pueda ser real o imaginario, la respuesta fisiológica en el cuerpo es la misma. La ansiedad es una emoción que puede variar desde una leve inquietud hasta un miedo intenso o ataque de pánico.
A continuación, unos pequeños consejos que nos conviene memorizar para tenerlos en la mente presentes y hacer uso de ellos cuando se requiera. situación de ansiedad.
Respiración Profunda: La respiración profunda con inhalaciones cortas y exhalaciones largas (4-7), nos ayudan a calmar el sistema simpático y activar el parasimpático, lo cual es de gran ayuda en esos casos.
Dimensionar la situación: Ponte en el papel de espectador. Observa la situación desde afuera. y sólo observa y respira lento.
Diálogo Interno de Empoderamiento: Tener conciencia de cuál es nuestro diálogo interno es vital. Epicteto decía que: No nos afecta lo que nos sucede, sino cómo reaccionamos a lo que nos sucede.
Frases o Decretos Positivos o Reales: Repetir frases de apoyo hacia uno mismo nos ayuda a bajar el grado de ansiedad. Es importante parar el diálogo catastrófico que la mente pueda crear en esos momentos. Haz una lista de decretos que sepas te pueden ser útiles en situaciones inesperadas. Algunas opciones son: Todo está bien. Yo estoy bien. Cuerpo mío, tranquilo, todo está bien. Yo estoy a salvo. No le tengo miedo a la vida. Mi Dios me protege.
Esperamos que estos pequeños consejos sean de utilidad para ti. Si presentas ansiedad o ataques de pánico con frecuencia, no demores en acudir con el especialista. Y por favor, haz llegar esta información a más personas, uno nunca sabe, y puede ser que les sea útil en este momento. Gracias.

Comentarios
Publicar un comentario