El chilate es una bebida tradicional del estado de Guerrero principalmente, que se prepara con cacao, arroz, canela y piloncillo. Es una bebida energizante y muy refrescante. Es una bebida que aporta energía y beneficios para la salud, gracias al cacao, que es rico en antioxidantes y minerales. Se toma fría o caliente. Es ideal para refrescarse en los días de intenso calor, bien para tomar después de hacer ejercicio o para esos días lluviosos y fríos. El chilate tiene su origen en la época prehispánica, cuando se consumía una bebida de cacao y maíz llamada chilatl. Con la llegada de los españoles, se le agregaron ingredientes como el arroz y la canela, que le dieron más sabor y textura. Para preparar el chilate, se necesita tostar el cacao, remojar el arroz, moler ambos ingredientes con la canela y colar la mezcla. Luego se endulza con piloncillo y se sirve con hielo.
El chilate es una bebida típica que se ofrece caliente, en fiestas y celebraciones regionales como el Día de Muertos.
El chilate es una bebida típica de México, especialmente de los estados de Guerrero y Oaxaca. Se prepara con maíz, cacao, canela y piloncillo. Es una bebida espesa, dulce y aromática que se puede servir caliente o fría. A continuación, te compartimos dos recetas.
Receta 1Ingredientes:
-1 pieza de piloncillo molido
-100 o 150 gramos de cacao entero
-1 o 2 rajitas de canela
-Agua 1 litro
Hielo para acompañar
Lava bien el arroz y déjalo en remojo en dos tazas de agua con la canela por 30 minutos. Reserva.
En una sartén, tuesta los granos de cacao y pélalos. Añádelos al agua con el arroz y deja en remojo por media hora.
Retira la mitad del agua del remojo y licúa hasta que quede una especie de pasta.
Cuela la pasta en una jarra que contenga 1/2 litro de agua, agrega el piloncillo y disuelve. Agrega hielo o más agua, dependiendo de la consistencia que quieras darle. Disfruta.
Ingredientes:
- 1/4 de taza de cacao
- 4 tazas de agua
- 2 ramas de canela
- 1/2 taza de piloncillo rallado o azúcar morena
El primer paso. Lavar bien el arroz, escurrir y dejar secar para después tostarlo junto con el cacao en una sartén a fuego medio, moviendo con cuidado constantemente para que no se quemen. Cuando estén dorados, se retiran del fuego y se dejan enfriar un poco. Luego, se muelen en una licuadora o en un molinillo hasta obtener un polvo fino.
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