
Mantener una alimentación saludable es fundamental para el bienestar en general, ya que no solo fortalece el sistema inmunológico, sino que también reduce el riesgo de enfermedades crónicas, mejora la circulación sanguínea y puede ralentizar el proceso de envejecimiento. Por ello hemos incluido en este artículo, algunos consejos que ayudan a mantener o recuperar la salud. Comenzamos.
Tomar agua tibia natural con unas gotas de limón en ayunas. Esto ayuda a eliminar toxinas de manera no agresiva.
Antes de comer, para hacer mejor la digestión, tomar unos sorbitos de agua con limón o vinagre de sidra de manzana. Ayuda a la asimilación de grasas y proteínas.
Disfrutar de la comida. Comer cuando se esté relajado y si se puede, evitar comer cuando se esté estresado, cansado o enojado.
Consumir una dieta variada incluyendo alimentos de todos los colores y grupos. Comer abundantes verduras y vegetales. Bajar el consumo de granos y cereales si no se realiza actividad física intensa.
Comer fruta moderadamente. No consumir un gran plato con frutas si la actividad física es baja o si tienen problemas de resistencia a la insulina. Incluye la piña y papaya en tu alimentación diaria por sus enzimas.
Incluir en la dieta proteína vegetal; chícharos, hemp, frijoles, alubias, garbanzos, y en moderación, soya (la soya impacta el funcionamiento de la tiroides).
La comida debe estar caliente o tibia; "no muy caliente o ni muy fría".
Comer con moderación y despacio. Se recomienda levantarse de la mesa sintiéndose bien y no, somnoliento y con el estómago a punto de reventar.
Variar la dieta. No desayunar, comer ni cenar siempre lo mismo.
Que en la dieta haya todos los días alimentos ricos en fibra. Si se tienen problemas digestivos, en lo que se regulariza el funcionamiento, se consume únicamente fibra soluble.
Incluir en la dieta pescados, no solo pescados blancos sino azules, para conseguir ingestas adecuadas de omega-3.
Evitar siempre que se pueda comer postre y casi siempre se puede.
Se Puede acompañar los alimentos con un poco de agua con limón tibia, algún té digestivo o agua natural. Esto no es perjudicial, pero presta atención a la cantidad y a la velocidad con la que bebes el líquido. El agua puede ayudar al proceso de digestión, pero si tomas demasiada o muy rápido, o muy fría, esto puede resultar contraproducente.
Esperamos que esta información sea de tu ayuda. Recuerda, si te ha gustado, compartirla para que más personas pueden verse beneficiadas.

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